14 de agosto de 2026
Caridad vs Inversión Social: Filantropía en México
Author
Caridad vs. Inversión Social: la clave para transformar la filantropía corporativa en México mediante impacto real y el desarrollo de comunidades.
Hablando de Negocios presenta una conversación profunda sobre el replanteamiento del sector social y el compromiso empresarial con Mauricio Canseco, Director General de Fundación COMUNIDAR.
El origen del propósito: Dignidad y competitividad
Antes de hablar de filantropía y responsabilidad social, cuéntanos quién eres y cuál es el propósito que guía tu vida profesional y personal.
Crecí en un entorno donde el servicio a los demás estaba siempre presente, tanto por la vocación médica de mi familia como por el liderazgo social de mi abuelo, el Dr. Carlos Canseco, y su esfuerzo global por erradicar la polio. Crecí queriendo ser esa persona a la que le llaman para pedir ayuda.
Hace tiempo, analizando mi trayectoria, identifiqué dos constantes que han guiado todas mis acciones: la dignidad de las personas y la competitividad. Definí mi propósito como impulso de la dignidad y la competitividad, tanto en lo individual como en las organizaciones. Existen causas muy dignas pero poco competitivas y negocios muy competitivos pero poco dignos, que generan utilidades a costa de pisotear a las personas. Mi brújula consiste en balancear ambas ecuaciones para lograr una verdadera transformación.
Durante años la filantropía consistía solo en donar dinero o apoyos en especie. ¿Por qué esa visión ya resulta insuficiente?
Porque los problemas evolucionaron de complicados a complejos. Un problema complicado es como un reloj: tiene muchas piezas, pero se puede desarmar y volver a armar. Antes, las carencias se atendían con soluciones mecánicas como dar alimento o vestido. Hoy enfrentamos "nubes": problemas complejos, orgánicos y vivos que no se pueden resolver desarmándolos.
La caridad o la asistencia social son necesarias para satisfacer carencias inmediatas, pero no son suficientes si no desarrollan habilidades para incorporar a las personas a la sociedad. Por ello hemos evolucionado hacia el concepto de inversión social. Ayudar desde el palco a un equipo es cómodo; hacer inversión social implica meternos a la cancha y nivelar el terreno de juego para que el desarrollo se dé en igualdad de circunstancias. Implica pasar de "pedir ayuda" a "invitar a co-invertir" talento, capital intelectual y redes de contacto, no solo dinero.
Los errores del altruismo y la filantropía de largo plazo
¿Cuáles son los errores más frecuentes que cometen personas y organizaciones al intentar ayudar?
El error principal es asumir que nuestros privilegios son el reflejo de las carencias del otro y proyectar nuestra visión de la realidad sin escuchar a la comunidad. Muchas veces diseñamos soluciones para problemas que la gente no tiene o para los cuales no poseemos la herramienta adecuada.
Hay una anécdota muy ilustrativa sobre un grupo que intentó cultivar los mejores tomates italianos en una comunidad y al tiempo los hipopótamos locales se los comieron. Cuando preguntaron por qué no les avisaron, la respuesta fue: "Porque nunca nos preguntaron".
Ayudar exige humildad, diálogo directo y reconocer el valor y la dignidad de las personas a las que buscamos acompañar.
¿Cómo se pasa de atender una necesidad temporal a contribuir a soluciones profundas y sostenibles?
En México, la filantropía suele ser un fenómeno de corto plazo: "dono de lo que me sobra en el momento". Necesitamos cambiar la temporalidad del apoyo. Por ejemplo, esquemas como la Fundación Rotaria reciben aportaciones, las invierten y regresan rendimientos para financiar obras a largo plazo.
Para lograr soluciones sostenibles debemos ecualizar el sentido de urgencia. Si la urgencia es una crisis humanitaria, hay que reaccionar de inmediato; pero si buscamos transformar condiciones sociales, debemos construir fondos filantrópicos de mediano y largo plazo. Además, si una persona u organización tiene pocos recursos, en lugar de intentar resolver el problema en soledad, la clave está en preguntarse: ¿a qué iniciativa existente me puedo sumar para multiplicar el impacto?
Plataformas comunitarias y la medición del impacto real
¿Cómo surgió Fundación COMUNIDAR y qué necesidades busca resolver en la región?
La Fundación COMUNIDAR nació al identificar que en Nuevo León existe una enorme generosidad, pero a menudo desconectada de un sentido global de comunidad. Existen fundaciones empresariales o familiares con mandatos muy específicos, pero hacía falta una plataforma filantrópica neutra, sin dueño, que perteneciera a toda la ciudadanía.
En los últimos 14 años nos hemos consolidado como un vehículo transparente para canalizar iniciativas de grupos, familias o empresas que no cuentan con estructura propia. Durante la pandemia, por ejemplo, la fundación sirvió como plataforma para administrar y movilizar más de 200 millones de pesos destinados a respiradores, reactivación de escuelas y apoyo a microempresarios, demostrando el valor de contar con un articulador neutral en la comunidad.
Muchas organizaciones reportan cuánto dinero invierten, pero hoy se exige medir el impacto. ¿Por qué es fundamental esta distinción?
Porque evaluamos para aprender y mejorar, no para juzgar o presumir. Hay que distinguir con claridad entre dos conceptos:
- Datos impactantes (Alcance): Métricas cuantitativas o de vanidad, como decir que un mensaje llegó a diez millones de personas o cuántas despensas se entregaron.
- Datos de impacto (Transformación): La medición del cambio real en las condiciones de vida de la persona a lo largo del tiempo.
Si no medimos el impacto profundo, corremos el riesgo de perpetuar los problemas que intentamos solucionar. La verdadera transformación no es ganar un reconocimiento, sino ver cambios tangibles en la vida y el bienestar de las comunidades.
El tejido social como activo estratégico
¿Cómo imaginas el futuro del sector social y qué rol juegan las nuevas generaciones en esta transformación?
Las nuevas generaciones son mucho más críticas, demandantes y buscan una participación activa. La filantropía está evolucionando hacia la inversión social bajo tres principios clave:
- Intencionalidad: Claridad en el cambio estructural que se busca lograr.
- Adicionalidad: Acompañar el recurso económico con talento, tiempo y capacidad intelectual.
- Proximidad: Dar seguimiento cercano a la intervención, con el mismo rigor con el que se cuida cualquier inversión financiera.
Además, es urgente visibilizar que el sector social es un plan de carrera profesional de alto nivel. El sector privado y el sector público están a los lados, pero en medio se encuentra el sector social sosteniendo lo único que nos mantiene unidos: el tejido social.
¿Qué mensaje final le dejas a los empresarios y jóvenes que buscan crear organizaciones prósperas pero comprometidas con su entorno?
Les diría que entiendan las empresas no solo como generadoras de riqueza, sino como generadoras de valor a lo largo de toda su cadena, ubican a las personas al centro.
Ojalá que nuestra capacidad de resolver problemas como sociedad siempre sea mayor a nuestra capacidad de generar problemas como humanidad. La diferencia fundamental del ser humano es la capacidad de organizarse racionalmente para el bien común. Generar prosperidad compartida es la única garantía de que a todos nos vaya bien a largo plazo.
Transcripción hecha por el equipo de Estrategia de
Geformas Digital, expertos en producción audiovisual, Authority Flywheel y SEO de nueva generación.










